¿Eres un Cerezo?




«Sólo porque los cerezos y los ciruelos
Han soportado los vientos otoñales
Y las tormentas de nieve,
Pueden florecer en la primavera y
Sus flores compiten en belleza,
Resplandecientes a la luz del sol»

 La alegoría de los cerezos es una enseñanza japonesa que desde que llegó a mi vida se quedó para sostenerme y motivarme en los momentos difíciles.

También, para no olvidar de dónde vengo, en los momentos de gozo.

Fue en uno de los remolinos más intensos de mi primer puerperio cuando empecé a decirme ¡Soy un cerezo!

Al descubrir a mis amigas pasando por escenarios similares, comprendí que cada una de nosotras es un cerezo (o ciruelo si lo prefieren).

Al igual que los cerezos y los ciruelos, nosotras tenemos la fortaleza para soportar los cambios y retos que llegan a nuestras vidas, como la maternidad por ejemplo.

Desde ese momento en el que sabemos que el resultado de la prueba de embarazo es positivo, hasta… el infinito y más allá, la vida se nos voltea constantemente.

Repasando esta enseñanza línea por línea es maravilloso descubrir cómo nosotras, las mujeres, nos podemos ver reflejadas en el comportamiento de los cerezos:

¡Hagamos la prueba juntas!

“Sólo porque los cerezos han soportado…”, sustituyendo cerezos por mujeres quedaría:

“Sólo porque las mujeres han soportado…”

Inmediatamente se nos hace familiar el sonido de esta combinación de palabras.

Desde los inicios de la historia de la humanidad las mujeres estamos pasando por diferentes procesos de cambio que en la mayoría de los casos suponen grandes pruebas de resistencia.

En la actualidad es común creer que estas pruebas son algo negativo debido al enfoque que hemos heredado y usamos para mirar las cosas que nos pasan.

¡Nada más alejado de la verdad!

La vida es un conjunto de senderos repletos de retos por cumplir, cada uno brinda la oportunidad de abrir la siguiente puerta para que avancemos en nuestra transformación personal.

Y sí, aunque la frase suene muy bonita, es más fácil escribirla que aceptarla y ponerla en práctica, por eso será un tema que estará presente en el desarrollo de este blog.

La siguiente línea sería así:

“Soportar los vientos otoñales y las tormentas de nieve”

Los vientos otoñales son fríos, fuertes, densos y tienen la potencia de hacernos paralizar y buscar refugio para no ser arrastradas.

Una descripción parecida a las situaciones que generan el miedo que nos acompaña constantemente, miedo a estar solas, a no avanzar, a no crecer, a perder lo que tenemos, a no lograr lo que queremos, a enfrentarnos a los cambios, a mirarnos a nosotras mismas…

Miedo a aceptarnos tal y como somos, porque el mundo nos golpea y nos dice a gritos que no somos lo suficientemente buenas para merecer vivir como nos provoca.

Las tormentas de nieve pasan a representar los padecimientos de las inclemencias del tiempo, los momentos más difíciles y dolorosos de nuestras vidas, esos que son capaces de, en un arrebato, llevarse nuestras ganas de vivir.

La última línea me voy a atrever a presentarla completa porque es mi parte favorita:

“Florecen en la primavera y sus flores compiten en belleza, resplandecientes a la luz del sol”

Florecer y resplandecer son sinónimo de optimismo, esperanza, fe, ánimo y ganas de vivir. Son la parte positiva y alegre del párrafo.

Las mujeres cuando llegamos a nuestra primavera, somos capaces de crear lo inimaginable dejándonos llevar por la danza del amor y la pasión, brillamos como el sol y nos recargamos con la fuerza de la Tierra.

Es cuando triunfamos y celebramos sonriendo. También es nuestra preparación para un nuevo período.

¡Sí! Somos cíclicas, por eso somos capaces de pasar por las cuatro estaciones íntimas que nos representan, así como los cerezos pasan por las cuatro estaciones de la naturaleza, ¡Sin morir en el intento!

Entonces esto nos muestra que todas las mujeres somos unas heroínas de la vida representadas gráficamente en la metáfora de los cerezos.

Está en manos de cada una de nosotras tomar la decisión de elegir cómo vivir cada etapa y con cuál actitud emprender el paso por cada sendero que vamos a recorrer en nuestro camino.

Por eso, la necesidad de crear este espacio, para compartir con ustedes experiencias, vivencias, reflexiones, conocimiento, y desde ahora acompañarlas en su recorrido.

Porque las mujeres debemos mantenernos unidas en tribus para sostenernos, colaborarnos, orientarnos y abrazarnos las unas a las otras.

En este mundo actual donde todo ocurre tan rápido, nosotras debemos marcar las pautas para que nuestra vida sea placentera y tranquila a pesar del mundo, y sólo lo vamos a conseguir si caminamos y aprendemos juntas.

Bienvenidas sean todas a este espacio donde florecen los cerezos.